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Cómo usamos la IA

Política de uso responsable de Inteligencia Artificial

Introducción

Usamos inteligencia artificial. Bastante, además.

La usamos porque nos permite investigar mejor, explorar más caminos, automatizar tareas, producir determinados recursos y resolver algunos trabajos con más rapidez y eficacia.

Como usamos Word, Photoshop, WordPress o cualquier otra herramienta que nos ayude a hacer mejor nuestro trabajo.

La diferencia es que la IA todavía genera más dudas que una hoja de cálculo.

Por eso creemos que merece la pena contar cómo la utilizamos y dónde están nuestros límites.

La IA ayuda un huevo. Las decisiones siguen siendo nuestras.

La inteligencia artificial puede proponer, generar, comparar, resumir, analizar o programar.

Pero no conoce a nuestros clientes como nosotros, no entiende automáticamente el contexto y tampoco responde cuando algo sale mal.

Nosotros sí.

Por eso revisamos, seleccionamos, contrastamos y validamos aquello que utilizamos antes de incorporarlo a un proyecto o entregarlo a un cliente.

La herramienta puede ser artificial. La responsabilidad no.

¿Para qué la usamos?

No hay una lista cerrada porque las herramientas cambian continuamente, pero actualmente puede formar parte de nuestro trabajo en áreas como estas:

Investigación y análisis

Para localizar y contrastar información, ordenar grandes cantidades de contenido, explorar mercados, comparar alternativas o detectar cuestiones que después revisamos con criterio humano.

Ideas y creatividad

Para abrir caminos, buscar enfoques, desarrollar conceptos o poner a prueba alternativas.

Inspirarse no consiste en pulsar un botón y quedarse con lo primero que sale.

Textos y contenidos

Para estructurar, analizar, contrastar, revisar o desarrollar contenidos.

A veces partimos de un texto del cliente. Otras empezamos desde cero.

En ambos casos alguien tiene que decidir qué merece quedarse, qué sobra y si aquello suena realmente a quien tiene que sonar.

Imagen

Si un proyecto necesita material visual y no existe, podemos generar determinadas imágenes mediante IA.

Eso nos permite resolver necesidades que antes dependían obligatoriamente de bancos de imágenes, sesiones fotográficas o recursos que quizá no tenían sentido para ese proyecto.

No significa que una imagen generada sea siempre la mejor opción.

Si tienes buenas fotografías, las utilizaremos. Si hace falta producirlas de otra manera, también.

Web, código y tecnología

Puede ayudarnos a programar, analizar código, localizar errores, documentar procesos, realizar pruebas o desarrollar determinadas soluciones.

Que una IA escriba código no convierte automáticamente ese código en bueno.

Hay que probarlo.

Automatización y procesos

La utilizamos para reducir tareas repetitivas, conectar procesos, organizar información y estudiar automatizaciones que puedan ahorrar trabajo tanto a nosotros como a nuestros clientes.

Porque dedicar una persona a repetir cien veces algo que puede automatizarse tampoco nos parece especialmente inteligente.

No entregamos lo primero que escupe una máquina

Generar algo es fácil.

Conseguir que sirva ya es otra cosa.

Los resultados de una herramienta de IA son material de trabajo, no necesariamente un resultado terminado.

Pueden requerir edición, contraste, corrección, desarrollo o acabar directamente en la papelera.

Igual que un boceto.

Tus datos no son material de entrenamiento

No utilizamos alegremente información confidencial de un cliente para probar herramientas.

Limitamos la información que compartimos con servicios externos a aquello que resulta necesario y tenemos en cuenta privacidad, confidencialidad y condiciones de uso de las herramientas cuando el tipo de proyecto lo exige.

Si una tarea requiere tratar información especialmente sensible o confidencial, la forma de trabajar deberá adaptarse a ello.

También hay cosas que una IA puede hacer mal

Inventarse información.

Confundir una fuente.

Simplificar demasiado.

Introducir sesgos.

Generar una imagen imposible.

Escribir algo perfectamente correcto que no dice absolutamente nada.

Por eso no damos por bueno un resultado simplemente porque parezca convincente.

Cuando algo requiere precisión, se comprueba.

¿Tenemos que contarte cada vez que usamos IA?

No creemos que tenga sentido avisarte porque una herramienta nos haya ayudado a resumir documentación, revisar código o explorar quince titulares.

Tampoco te explicamos cada vez que utilizamos Photoshop.

Pero si la utilización de IA tiene un peso relevante en el resultado final, afecta de manera significativa al contenido que vas a recibir o existe alguna razón por la que debas conocerlo, actuaremos con transparencia.

No nos interesa esconder las herramientas.

Tampoco convertirlas en protagonistas cuando no lo son.

Saber abrir ChatGPT no es saber trabajar con IA

Las herramientas están al alcance de casi cualquiera.

Utilizarlas bien requiere aprender, probar, equivocarse, contrastar resultados, desarrollar procesos y saber cuándo no merece la pena utilizarlas.

Nosotros llevamos tiempo haciendo precisamente eso.

No porque queramos convertirnos en una empresa de inteligencia artificial.

Porque queremos hacer mejor nuestro trabajo.

Si mañana aparece algo mejor, lo usaremos

No tenemos ningún vínculo sentimental con una herramienta concreta.

Utilizamos la tecnología que tenga sentido para resolver cada trabajo.

A veces será inteligencia artificial.

Otras será Photoshop.

WordPress.

Una libreta.

O una conversación con alguien que sabe más que nosotros de un tema concreto.

La herramienta es secundaria. Lo importante sigue siendo resolver bien el trabajo.

Esta política también puede cambiar

La inteligencia artificial está evolucionando demasiado rápido como para escribir esto una vez y olvidarnos.

Revisaremos esta página cuando cambien de forma relevante las herramientas que utilizamos, nuestra manera de trabajar o las obligaciones que nos afecten.

Última revisión: septiembre de 2026.