Mantenimiento web

Una web no es de esas cosas que haces una vez y te olvidas.

Si quieres que siga funcionando, esté al día y no empiece a darte guerra cuando menos te conviene, hay que mantenerla.

Como un coche: puedes usarlo durante años sin pensar demasiado en lo que hay debajo del capó. Pero revisarlo de vez en cuando suele salir bastante mejor que esperar a que un día no arranque.

Podemos ocuparnos solo de la parte técnica o también de contenidos, cambios y soporte recurrente. Y, si quieres, gestionar dominio y alojamiento para que todo quede en manos de un único proveedor.

Hablemos en plata

Podemos ocuparnos de lo justo o de casi todo. Tú decides.

Mantenimiento técnico

Para webs que no necesitan cambios de contenido, pero tampoco deberían quedarse abandonadas a su suerte.

Revisamos periódicamente su estado técnico y mantenemos actualizados los elementos necesarios para que siga funcionando correctamente.

Sin contenidos. Sin cambios en la web. Aquí nos ocupamos de que la maquinaria esté al día.

Mantenimiento continuo

Para webs que, además de estar técnicamente al día, necesitan actualizar contenidos con cierta frecuencia.

Incluye el mantenimiento técnico y la actualización de los contenidos existentes: textos, imágenes, noticias, cartas, ofertas, banners o pequeños cambios que vayan surgiendo.

Y cuando tengas una incidencia o necesites algo, hablas con nosotros. No tienes que averiguar a quién llamar ni explicar tu web desde cero cada vez, porque ya sabemos qué tenemos entre manos.

Los cambios incluidos se realizan sobre la estructura existente. Nuevas secciones, funcionalidades o modificaciones que alteren la estructura de la web se presupuestan aparte.

No trabajamos con paquetes cerrados porque no todas las webs necesitan lo mismo

Una web corporativa sencilla no requiere lo mismo que una tienda, una asociación que publica todas las semanas o un restaurante que cambia su carta cada cierto tiempo.

Por eso no te obligamos a elegir entre tres cajas cerradas llenas de cosas que quizá no necesites.

Vemos qué tienes, qué uso haces de la web y cuánto apoyo vas a necesitar. Y a partir de ahí planteamos una cuota razonable para ambas partes.

Flexibles, sí. Gilipollas, no.

Dominio y alojamiento, también si quieres

No necesitas tenerlos con nosotros para contratar mantenimiento.

Pero tener dominio, alojamiento y mantenimiento en el mismo sitio tiene una ventaja bastante evidente: cuando pasa algo no hay tres proveedores señalándose unos a otros.

Nosotros conocemos el entorno, tenemos los accesos y podemos ocuparnos de renovaciones e incidencias relacionadas con esos servicios sin que tú tengas que preocuparte de quién es el responsable cada vez.

Un proveedor. Un interlocutor. Bastantes menos vueltas.

Una cuota fija suele salir mejor que ir apagando fuegos

Puedes llamarnos únicamente cuando necesites un cambio o cuando algo falle.

Pero ten en cuenta que cada intervención puntual se valora y se presupuesta como un trabajo independiente.

Con un mantenimiento continuo tienes una cuota fija y alguien pendiente de tu web durante todo el año.

Normalmente sale mejor prevenir que llamar cuando ya hay humo.

A todas las webs les pesan los años

Con el tiempo cambian las tecnologías, aparecen nuevas versiones, algunos componentes dejan de actualizarse y lo que hace cinco o seis años era perfectamente válido puede empezar a quedarse atrás.

Cuando llega ese momento podemos hacer una puesta a punto técnica para actualizar hasta donde tenga sentido, resolver incompatibilidades y alargar su vida útil en buenas condiciones.

Y cuando seguir arreglando deje de compensar, también te lo diremos.

Mantener sirve para que una web dure más y mejor. No para hacerla eterna.

Tu web también necesita que alguien mire debajo del capó de vez en cuando.

Puedes ocuparte tú, tu sobrino que controla mucho de ordenadores o puedes dejar que nos ocupemos nosotros, que sabemos a lo que jugamos.

Dinos cómo tienes tu web y vemos qué necesita